MI MANIFIESTO
Mi arte no nació en una academia, sino en el camino. He recorrido fronteras cargando solo con la capacidad de transformar la materia, aprendiendo que la verdadera maestría no está en el título, sino en la sabiduría de andar en lo empírico y los pueblos y etnias que mantienen viva nuestra historia. Para mí, el arte es un acto de conciencia frente a un sistema que segrega al que es diferente, al migrante, al que está fuera del marco social .
Yo propongo la unión desde la raíz. Nada es de fuera hacia adentro ,todo es de dentro hacia afuera. Tú elijes y transformas. Uso la materia prima natural, porque en ella reside el espíritu, el alma, el ser ; algo que en estos tiempos poco a poco se va dejando atrás. Mis obras son un puente entre el pasado ancestral y el presente que habitamos.

Creo en un feminismo natural , ese que aprendimos de nuestras abuelas y su alquimia en los quehaceres ,sus técnicas ancestrales: una fuerza motivadora llena de amor y de luz , protectora ,creadora que no necesita nada para afirmarse, sino que transforma desde su propia sabiduría y raíces. Por eso, también creo en esa locura que transforma, la que es valiente y se aventura, la que arriesga y se rebela ante los miedos absurdos y prejuicios. El propósito es enfocarse en el bienestar, autonomía y creatividad. Aprender sintiendo, experimentando, socializando, es adaptarse a los ritmos de cada uno de nosotros. Es sembrar consciencia en las nuevas generaciones, en las niñas reside la esencia para cambiar nuestras prioridades concentrándonos en el desarrollo de las emociones y los sentidos para reconectar con nuestra propia naturaleza, porque a veces tenemos que regresar para visualizar mejor el camino. No busco lo lineal o lo perfecto, busco lo abstracto de la vida misma. Mis manos hoy pintan, diseñan, esculpen o tatúan. Siempre con el mismo propósito; romper los patrones de un sistema que intenta decirnos quienes debemos ser y por donde debemos andar.
Soy artista, soy migrante y soy memoria en movimiento.


